antes de afiliarnos a LA PLATAFORMA BEA CASAS

De cada 20 llamadas, 19 eran de inmobiliarias

“Era un agobio total luego de publicar en idealista, en una mañana me sacaron 4 veces seguidas de una reunión con el director de la compañía. Después de aquello fue una bendición poder contar con la plataforma Bea Casas”

“perdiamos mucho más tiempo evadiendo propuestas de inmobiliarias que enseñando el piso para venderlo…”

Una vez vivida la experiencia de recibir decenas de llamada absolutamente inútiles justo en los momentos más inoportunos, decidimos que aunque deseábamos vender la casa por nuestra cuenta para no tener que pagar comisiones, iba a ser agobiante hacerlo. Bea Casas apareció justo en ese momento y ha sido lo mejor que nos ha podido suceder

Hortaleza, Madrid

Roberto y Paloma

La venta de nuestro piso coincidió con la llegada de nuestro pequeño, de hecho fue motivada por ese momento tan importante de la vida de nuestra familia

Yo estaba dada a la idea de encargarlo a una empresa inmobiliaria donde trabaja una buena amiga, por sencillez y comodidad, que sin duda era una necesidad en esos momentos tan importantes del parto y lo que viene después.

Sin embargo mi pareja me convenció de que con lo que podíamos ahorrar en comisiones de inmobiliaria, que alcanzaban hasta un 6% en algunas de ellas, podríamos prácticamente equipar parte de la nueva casa que ahora sería para tres, con lo que pensando en el bebe, decidí que lo haríamos nosotros mismos

Durante la primera semana de haber publicado nuestro piso parecía haber interés en la propiedad. Pero de cada 20 llamadas, 19 eran de inmobiliarias, además los pocos compradores reales lucían más como curiosos que cualquier otra cosa.

Pronto nos dimos cuenta que nos veían en los portales sólo quienes buscaban de forma activa por su trabajo y no los compradores reales.

Esto sumado a las constantes interrupciones en los momentos más inoportunos de parte de empresas inmobiliarias desde pequeñas, a medianas y de grandes franquicias, me motivó a llamar a mi amiga de la inmobiliaria

Sin embargo, mi deseo no era entregarle la venta del piso. Primero porque sacando cuentas ya nos habíamos percatado que el posible ahorro de la comisión no era solo un extra para amoblar sino casi una necesidad para iniciar nuestra nueva vida en condiciones, y segundo porque nos angustiaba no tener conocimiento en detalle de la operación de venta, por llamarlo así.

Mi idea era sincerarme con ella para que me recomendara que hacer. Tuve la fortuna de que la amistad privó sobre su interés comercial y fue cuando me mencionó una tercera forma de vender que no implicaba ni comisiones, que me permitía tener un control cercano de la venta y que me quitaba de en medio las decenas de llamadas indeseables, esa tercera forma es Bea Casas.